PROYECTO
ARQUEOLOGICO COMUNIDAD PALMAREJO: INFORME PRELIMINAR, SEGUNDA TEMPORADA, 2005
Karla L.
Davis-Salazar, E. Christian Wells, y José E. Moreno-Cortés
Departamento de
Antropología, Universidad del Sur de la Florida, Tampa, Florida, EE.UU.
Informe preparado
para el Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Tegucigalpa, Honduras,
C.A.
Introducción
El trabajo
presentado aquí compone el Proyecto
Arqueológico Comunidad Palmarejo (PACP) y representa la segunda temporada
de campo en la investigación arqueológica del sitio Palmarejo y los sitios
circundantes al lado este del valle de Naco en el departamento de Santa
Bárbara, Honduras (Figura 1). La primera temporada de campo llevada a cabo en el 2004
tuvo como objetivo (1) documentar la ubicación de las estructuras de Palmarejo mediante
el mapeo del sitio y sus alrededores, y (2) conocer el patrón de asentamiento
de la parte del valle circundante al sitio mediante reconocimiento
arqueológico. La segunda temporada de campo tuvo como objetivo (1) obtener
información cronológica clave de Palmarejo y de los sitios circundantes a el
mismo, (2) obtener información sobre las actividades económicas y políticas de
la élite de Palmarejo, (3) determinar la composición mineral del suelo, la
capacidad nutritiva, y la retención de humedad de los suelos de los campos de
Palmarejo, y (4) recuperar información arqueológica por medio del rescate en
algunos sitios dañados. Estos esfuerzos se combinarán con las investigaciones
de la región a llevarse a cabo entre el 2006 y el 2008 mediante excavación,
esto con el propósito de buscar una respuesta a la controversia de cómo
recursos de subsistencia fueron empleados para obtener objetos de valor y de
prestigio social en las comunidades agrícolas precolombinas en el noroeste de
Honduras. Mediante la excavación arqueológica y el análisis de los datos
obtenidos, esta investigación pretende determinar la escala y la intensidad de
los intercambios económicos entre las élites políticas y los cultivadores en el
valle de Naco desde el clásico temprano (300-600 d.C.) hasta el clásico tardío
(600-900 d.C.).

Figura 1. Noroeste de Honduras, mostrando la ubicación del
sitio Palmarejo y otros sitios del período clásico tardío.
En tiempos prehispánicos,
el noroeste de Honduras fue una fuente principal de cacao y otras materias
primas significativas para muchas ciudades maya de las tierras bajas,
especialmente las que por sus compromisos sociales y religiosos requerían
grandes cantidades de estos productos para estimular sus lujosas economías. No
obstante, los trabajos arqueológicos han demostrado que el noroeste de Honduras
no era una periferia políticamente homogénea y subdesarrollada económicamente,
donde estos recursos estratégicos podían tomarse sin recompensa alguna (Urban y
Schortman 1999). Los potentados maya tenían que forjar alianzas políticas y
contratos económicos con sus vecinos hondureños, los cuales fomentaron el
desarrollo del panorama cultural compuesto por mercados en competencia por
dichos productos (Schortman y Urban 1996). Por ejemplo, investigaciones
recientes han dejado claro que las ciudades agrarias a lo largo de los ríos
Chamelecón y Ulúa, participaron en un sistema de intercambio: la entidad
política de La Sierra, a lo largo del Chamelecón medio parece haber tenido
lazos económicos con Copán y Quiriguá (Schortman y Urban 1994), mientras que la
entidad política de Cerro Palenque a lo largo del Ulúa bajo, estaba relacionada
por medio del comercio con los centros en las tierras bajas maya del sur de
Belice (Joyce 1991).
A pesar de haber
sido capaces de reconstruir algunos de los detalles de las relaciones externas entre estos sistemas de interacción (v.
gr. Urban y Schortman 1988), aún conocemos muy poco acerca de la naturaleza de
los intercambios económicos dentro de
las sociedades del Chamelecón y Ulúa. La investigación del PACP, además de
contribuir a la prehistoria del sureste de Mesoamérica, pretende resolver este
problema, examinando los procesos por los cuales ciertos productos comestibles
fueron usados para adquirir artículos que podían convertirse a su vez, en
prestigio social y poder político dentro de las comunidades agrarias
precolombinas del valle de Naco, al noroeste de Honduras. Algunos trabajos
anteriores en esta región sugieren que las familias élites de La Sierra, la
capital del valle, intercambiaban artículos artesanales por el exceso de
producción de los cultivos pertenecientes a los agricultores rurales,
resultando en un acceso desigual a recursos, esto creando desbalances en el
poder político (Douglass 2002; Schortman y Urban 1994). El PACP, dividido en
múltiples etapas, pretende demostrar esta hipótesis, conduciendo una
investigación arqueológica que consta de varios aspectos entre ellos,
reconocimientos arqueológicos, excavación, estudios agrícolas de suelo y el
análisis de artefactos en el sitio de Palmarejo, una villa agraria de gran
tamaño localizada cerca de La Sierra. La investigación es enfocada en
determinar la escala y la intensidad de los intercambios económicos entre los
líderes políticos y los agricultores rurales del valle de Naco, durante el
periodo clásico temprano (300-600 d.C.) hasta el periodo clásico tardío
(600-900 d.C.).
Investigaciones
previas en el noroeste de Honduras indican que el periodo clásico marcó un
intervalo de profundos cambios culturales, entre ellos la formación y el
crecimiento rápido de varias entidades políticas autónomas regionales (véase
Urban y Schortman 1988). Exploraciones arqueológicas recientes de una de esas
entidades, localizada en el valle de Naco, ha documentado al menos 465
asentamientos, la mayoría de los cuales fueron habitados durante el periodo
clásico tardío (Urban 1986). Excavaciones en la capital del valle, La Sierra, y
en las villas subordinadas a la misma, sugieren que la autoridad política de
los jefes principales de La Sierra estaba basada en monopolios sobre la
producción y distribución de mercancías generalmente necesitadas (Schortman y
Urban 1994). La Sierra mantenía un gran número de talleres artesanales
procesando en ellos una gran diversidad de artículos duraderos, entre ellos
cerámicas hechas en hornos, figurillas, puntas prismáticas de obsidiana,
utensilios de piedra y posiblemente materiales textiles. Aunque la fabricación
de estos artículos estaba limitada a La Sierra, los productos eran ampliamente
distribuidos a través del valle (Schortman et al. 2001). Una hipótesis que
apoya este patrón es que los líderes políticos de La Sierra y sus familiares
intercambiaban localmente utensilios artesanales fabricados localmente por los
agricultores del valle por recursos necesarios para la subsistencia, y
posiblemente también por el exceso en mano de obra (Schortman y Urban 1994).
Como resultado, los agricultores rurales pudieron haber perdido su autonomía en
el proceso decisional y en otros ámbitos políticos según aumentaba su
dependencia de las elites de La Sierra, para poder suplirse de materiales
indispensables para el diario vivir.
A pesar de que
los estudios mencionados anteriormente han sido fundamentales para sentar las
bases para entender la economía política de las sociedades complejas
precolombinas, poco se ha hecho para examinar los parámetros de intercambio
entre los líderes políticos y sus partidarios, específicamente en relación a la
escala y la intensidad de estas transacciones (Wells y Davis-Salazar 2004).
Cuando hablamos de escala, nos referimos al número de participantes y a
la composición social de las partes envueltas en las actividades de
intercambio, así como al volumen de materiales intercambiados. Por ejemplo, el
intercambio pudo haber tenido lugar entre individuos, o entre casas, o unidades
más grandes compuestas de parientes o individuos no relacionados entre sí. Esta
variable puede ser medida arqueológicamente, examinando los contextos
residenciales, donde ciertos tipos de intercambios pudieron haber ocurrido (p.
ej. aquellos relacionados a banquetes de pequeña escala; v. gr. Dietler 2001) y
examinando los depósitos domésticos que podrían indicar volúmenes de
intercambio extra local (p. ej. examinando la proporción de productos
importados sobre los del sitio para buscar ciertas clases de datos, como
cerámicas; v. gr. Smith 1987).
La intensidad por su parte, es
caracterizada por ciertos grados de formalidad y regularidad en el tiempo
invertido en el intercambio y en las prácticas relacionadas con el mismo. A un
extremo, está el intercambio casual, un intercambio ad hoc que ocurre principalmente en festivales y eventos
comunitarios, los cuales pueden ser estudiados, por ejemplo, examinando los
residuos de las actividades llevadas a cabo en los espacios dedicados a plazas
(v. gr. Wells 2004). En el otro extremo, está el intercambio formal, de
naturaleza reglamentada, ocurriendo este principalmente en contextos de mercado
o plazas de intercambio comercial, pudiendo ser deducido por la naturaleza y la
composición de los grupos residenciales (Hirth 1998). La escala y la intensidad
son variables críticas en los sistemas de intercambio, porque dictan la
organización política y la estructura económica social de las interacciones
sociales (Earle 1982). Así, las interrogantes que dirigen la investigación
propuesta son las siguientes: ¿Cuál era la escala y la intensidad de los
intercambios en la entidad política de La Sierra, entre los miembros de la
élite y los que no son miembros de la misma, y cómo estos factores cambiaron a
través del tiempo? ¿Que tipo
de materiales estaban envueltos en dichas interacciones económicas, y cómo
estas transacciones promovieron oportunidades para que individuos crearan y
mantuvieran el poder político? Las respuestas a estas interrogantes son
críticas para entender la dinámica de la infraestructura económica, así como la
naturaleza de las interacciones entre entidades políticas relacionados entre
sí, y la competencia regional por recursos estratégicos en el antiguo mundo
maya.
Nuestra reciente
investigación arqueológica en los alrededores del valle de Naco, logró crear un
mapa de un asentamiento de tamaño considerable, llamado Palmarejo, que puede
ser el poseedor de las respuestas a las interrogantes descritas anteriormente
(Wells, Davis-Salazar, y Moreno-Cortés 2004). Palmarejo está localizado apenas
5 km al este de La Sierra entre una serie de colinas que miran hacia el valle.
El asentamiento está compuesto por cerca de 100 edificios (algunos de ellos con
una altura preservada de más de 4 m) representando residencias de la élite,
edificios cívicos, templos ceremoniales, y un campo de pelota (Figura 2).
Existe también una serie de terrazas hechas de empedrado al lado oeste del
sitio que pudieron haber sido cultivadas en la antigüedad.
Nuestra
exploración de sus alrededores sugiere que Palmarejo pudo haber sido la capital
central de un asentamiento de múltiples niveles jerárquicos, consistiendo de al
menos 96 pueblos, villas, y aldeas (Figura 3) — algunas de las cuales poseyeron
terrazas para agricultura y estructuras para el manejo del agua tales como
presas y reservas de agua. No obstante, Palmarejo es distinto de estos
asentamientos por dos razones. Primero, el sitio está exclusivamente situado en
un área donde los suelos agrícolas son extremadamente fértiles, éstos creados
por la fusión de coluvio y suelo provenientes de las cordilleras que rodean el
lugar. Los agricultores de hoy en día aprecian la fertilidad de los suelos de
Palmarejo, una característica que puede atribuirse a la gran profundidad del
mismo (en algunas áreas el suelo tiene más de 2 m de espesor), además de que
generalmente poseen buen drenaje, y los residuos de piedra caliza en el mismo
proveen altas concentraciones de calcio, fosfato, y otros nutrientes necesarios
para el cultivo. Estos suelos pudieron proporcionar las condiciones necesarias
para cultivar intensamente el panorama en tiempos precolombinos, proveyendo a
los residentes de Palmarejo grandes cantidades de exceso de comestibles. Hoy en
día, los agricultores principalmente cultivan maíz y sorgo, y melón de agua
para exportación, aunque hemos observado cacao, café, y chiles cultivados en
jardines caseros en varios pueblos modernos.

Figura 2. Mapa superficial del sitio Palmarejo.

Figura 3. Ubicación de los sitios reconocidos. Se pueden
caracterizar los sitios en cinco clases. Clase 1 es Palmarejo, el sitio más
grande de todos en la zona de reconocimiento con 93 construcciones, dos o tres
plazas formales, y posiblemente un campo de pelota. Los sitios de la clase 2
componen sitios grandes (más de 25 construcciones) con edificios
habitacionales, administrativos, y ceremoniales que flanquean una plaza formal.
Los de la clase 3 representan grupos residenciales con estructuras grandes (más
de 2 m de altura) que forman patios regulares. Los de la clase 4 se manifiestan
por grupos residenciales con estructuras pequeñas (menos de 2 m de altura) con
patios irregulares o sin patios. Por último, los de la clase 5 son sitios que
representan casas de campo, es decir, edificios pequeños ubicados aparte de
zonas habitacionales que fueron utilizados supuestamente para puestos
agrícolas.
Segundo,
depósitos culturales visibles desde la superficie en Palmarejo sugieren que el
sitio pudo haber servido como un intermediario comercial o una
“ciudad-entrada,” uniendo las poblaciones a lo largo de los ríos Chamelecón y
Ulúa. Entre los depósitos de artefactos se pueden apreciar policromados de
Ulúa, cerámica de Naco, como también los residuos de cerámicas Copador y Chilanga
que se derivan de las provenientes de la zona de Copán. ¿Cuando y por qué
Palmarejo fue fundado? ¿Cuanto tiempo duró este sistema de asentamiento? ¿Cual
fue la extensión de la participación de sus residentes en la extracción y
producción de artículos de lujo, como el cacao, en comparación con productos de
subsistencia para el consumo local? ¿Cual fue su rol en facilitar o impedir
interacciones regionales? Para poder contestar estas preguntas y otras
relacionadas, tenemos que saber más de los patrones temporales y espaciales del
panorama de asentamiento de Palmarejo. A pesar de que nuestra investigación
arqueológica llevada a cabo en el 2004 identificó y mapeó un gran número de
sitios, fue y es necesario regresar a estos asentamientos para obtener información
cronológica clave en forma de muestras de radiocarbono, cerámicas, y cualquier
otro artefacto que pueda ser seriado estilísticamente. Este tipo de información
temporal detallada es necesaria para responder a preguntas históricas acerca de
los desarrollos culturales de la región, como también para formular modelos más
amplios relacionados a las formas en que los agricultores rurales contribuyeron
a las economías políticas de los estados arcaicos.
Debido a su
relativo gran tamaño, a sus ricos depósitos de artefactos que representan
materiales de lugares lejanos, y a su localización en tierras agrícolas
productivas, Palmarejo tiene el potencial de proveer evidencia nueva y crucial
para probar nuestras hipótesis con relación al intercambio interno, su poder
político, y sus relaciones con la regente población principal de La Sierra y la
población soporte del valle. Ningún otro sitio del valle tiene un potencial
analítico comparable. Lo que hace a la comunidad Palmarejo relevante a la
arqueología maya, y de hecho, a otras preguntas relacionadas a las dicotomías
en las relaciones urbano-rural y centro-periferia, es su posición estratégica
entre medio de dos mayores sistemas de intercambio relacionados a las tierras
bajas maya, lo cual permite el estudio de la especialización económica regional
y e intercambio; su estratigrafía profunda y formada por depósitos de roca
residual, lo cual proveería la oportunidad de monitorear el uso de la tierra y
su asentamiento en conjunto con la geomorfología y su potencial agrícola; la
variedad de agro-tecnologías que incluyen terrazas, presas, y posibles reservas
de agua, que indicarían la naturaleza e intensidad de la producción de
subsistencia. De hecho, la comunidad de Palmarejo sería una excelente medida
para compararse con otros asentamientos agrícolas similares en otras partes del
mundo maya, pero especialmente con los del sur de Belice, dada las similitudes
entre su historia cultural y su contexto ecológico (v. gr. Kunen 2004). Más
importante aún, el trabajo en Palmarejo nos permitirá unir los resultados de
otros proyectos de investigación a largo plazo a lo largo de los ríos
Chamelecón y Ulúa para producir nuevas síntesis de patrones económicos
regionales y estudiar como estos articulaban con la geografía política prehispánica.
Metas proyectadas y objetivos
Las
investigaciones del PACP buscan situar los resultados obtenidos por las
investigaciones anteriores hechas en el valle de Naco en un contexto amplio
relacionado a las organizaciones de intercambio entre los políticos de La
Sierra y los agricultores de Palmarejo. Esto se concentrara específicamente en
relación a la escala y la intensidad de dichos intercambios, con el objetivo
principal de entender como estas relaciones fueron responsables en la
construcción y el mantenimiento del poder político por parte de las familias
pertenecientes a la élite del valle. Esto se logrará mediante tres procesos específicos:
1) documentar la evidencia sobre intercambios políticos internos en
Palmarejo,
2) determinar la escala del potencial de dichos intercambios, y
3) examinar la intensidad de las relaciones de estos
intercambios.
Estos procesos
serán implementados a través de un programa de cuatro etapas que consta en la
exploración arqueológica alrededor de Palmarejo, estudios químicos y físicos de
los suelos, la excavación de Palmarejo y los asentamientos a su alrededor, y el
análisis de los artefactos recuperados durante estas excavaciones. Una vez
combinados con la data complementaria obtenida ya de La Sierra (Schortman y Urban
1991), estos resultados del PACP proveerán una robusta base de datos con las
cuales podremos probar las hipótesis acerca del intercambio económico y
político en el valle de Naco.
Diseño de la investigación y métodos utilizados
Esta investigación
pretende evaluar tres expectativas claves acerca de Palmarejo que nos darán luz
sobre las relaciones económicas y políticas entre sus residentes y los de La
Sierra. Primero, nuestra exploración del 2004 sugiere que Palmarejo es la
cabeza de una jerarquía de asentamientos compuesta principalmente de unidades
domésticas individuales o fincas (véase a Figura 3).
Información cronológica clave sobre la ocupación de los sitios más grandes del
valle con excepción de Palmarejo, es decir, de los sitios de clase 2, fue
obtenida con el propósito de empezar a situar el sistema de asentamientos en un
contexto temporal. Esto fue realizado en los sitios 30 (Pacayal), 58 (Palos
Blancos), 66 (El Morro) y 68 (Suyapa), excavando en cada sitio cuatro pozos de
sondeo de 1 m por 1 m en espacios de patio adyacentes a edificios, y la
recolecta de cerámica y otros artefactos que puedan ser estilísticamente
seriados, como también muestras de carbón para ser sometidas al análisis de
radiocarbono. La colocación de los pozos de sondeo fue determinada por el
patrón de asentamiento de los sitios, como también por los patrones actuales de
vegetación y el uso dado a la tierra. Todos los artefactos fueron recolectados
usando telas (mallas) metálicas de 1 cm y transportados al laboratorio de campo
para su respectiva limpieza y análisis según el tipo de material (Figuras 4 y
5).
Segundo, debido a
la composición única de los conjuntos de artefactos observados en la superficie
de Palmarejo en el 2004, se esperaba encontrar que los residentes participaban
en intercambios económicos locales, regionales, y posiblemente interregionales
que envolvían el manejo de materias primas, de subsistencia o de cultivos de
lujo. Para evaluar esta idea, excavamos una muestra de las residencias de la élite
de Palmarejo (el patio central y la estructura 5, la cual tenía mayor
probabilidad de contener depósitos intactos y bien preservados) y una porción
del principal grupo cívico-ceremonial, (la plaza del sur y las estructuras 20 y
29—los más grandes y mejor preservados edificios del sitio). Las excavaciones
en los espacios utilizados para patios y para plazas incluyeron pozos de sondeo
de 1 m por 1 m, que fueron localizados al azar para poder obtener materiales de
una manera que proveyera una imagen cuantitativa de los tipos de actividades y
sus distribuciones. Las excavaciones de los edificios se empezaron con zanjas
siguiendo sus ejes principales para determinar la orientación de la estructura
y sus límites, esto seguido de una mayor operación de clarificación del área
para exponer la arquitectura significativa y algunos depósitos relacionados a
la misma. Todos los artefactos fueron recolectados usando telas (mallas)
metálicas de 1 cm y transportados al laboratorio de
campo para su respectiva limpieza y análisis según el tipo de material.

Figura 4. El laboratorio en Cofradía, Cortés, donde todos
los materiales fueron transportados para limpieza y análisis según el tipo de
material.

Figura 5. Después del análisis, los artefactos fueron
organizados según la procedencia (sitio, operación, sub-operación, y lote) y
guardados en la bodega del laboratorio.
Tercero, basado
en la naturaleza y distribución de la arquitectura de Palmarejo, se esperaba que
el sitio hubiera mantenido al menos seis campos en terrazas flanqueadas que
fueron usadas presumiblemente para la agricultura. Nuestra investigación del
2004 registró como evidencia, terrazas bajas empedradas en el lado oeste del
sitio, similares en forma y tamaño a aquellas encontradas en los sitios
localizados en las tierras bajas maya como lo son el Petén y Belice. Una
investigación de los suelos de los campos de Palmarejo fue conducida para
determinar la composición mineral del suelo, la capacidad nutritiva, y su
retención de humedad. Estas características nos informarán directamente acerca
de la capacidad del suelo para sostener ciertos tipos de cultivos y permitirán
la estimación del tamaño potencial del producto de las cosechas. Un total de
758 muestras de suelo fueron tomadas, siendo sus localizaciones determinadas
por la topografía presente y los patrones contemporáneos de vegetación. Todas
las muestras fueron trasportadas a la Universidad del Sur de la Florida, donde
serán analizadas químicamente por el Dr. Wells usando un procedimiento de
extracción de ácido débil e induciendo la espectroscopia de emisión atómica
para determinar su contenido mineral y nutritivo (véase Wells 2004; Wells et
al. 2000). Análisis físicos también serán aplicados a cada muestra para
determinar la porosidad del suelo y su capacidad para retener humedad.
Cuarto, durante
el reconocimiento del valle Palmarejo en 2004 se notaron muchos montículos con
daños causados por las actividades de poblaciones vecinas. Por lo tanto, excavaciones
de rescate fueron realizadas en las áreas dañadas de los sitios 58 (Palos
Blancos) y 68 (Suyapa) para recuperar cualquier información arqueológica. Esto
fue logrado excavando dos pozos de rescate en Suyapa y uno en Palos Blancos,
sitios arqueológicos donde se había reportado recientemente la destrucción de
montículos prehispánicos.
Los datos
provenientes de las excavaciones, los artefactos, y el suelo fueron registrados
en una computadora portátil en el campo. A través de métodos como el análisis
de grupos, análisis de correspondencia, y análisis discriminantes, disponibles
en paquetes de programas tales como SPSS y SYSTAT, la data será usada para
inferir aspectos tales como la estructura del sitio y la historia ocupacional.
Toda data fue entrada en una base de datos ACCESS, para facilitar los análisis
espaciales. La data del suelo será marcada usando un programa de
geoestadística, SURFER, en mapas tridimensionales de superficies y mapas de
contornos. El examen de la asociación espacial de una o más variables será
hecho a través del análisis exploratorio visual de mapas distribucionales, en
conjunto a pruebas estadísticas para evaluar la validez de los patrones
observados.
Resultados
Las investigaciones
de la segunda temporada de campo se llevaron a cabo entre el 30 de mayo al 20
de julio de 2005 por el Dr. E. Christian Wells y la Dra. Karla L. Davis-Salazar
(directores del PACP) con la asistencia de campo de José E. Moreno-Cortés y
James R. Hawken, y con la asistencia en el laboratorio de Nicole R. Shelnut. La
Dra. Davis-Salazar se encargó de las excavaciones en los sitios de clase 2,
específicamente Pacayal (sitio 30), Palos Blancos (sitio 58), El Morro (sitio
66), y Suyapa (sitio 68), y el Dr. Wells se encargó de las excavaciones en
Palmarejo (sitio 80). Los datos preliminares de todas las excavaciones están
descritos abajo. Véase al apéndice I para los datos técnicos de las
excavaciones, a los apéndices II y III para información específica de cada
clase de artefacto, y al apéndice IV para los dibujos de campo.
Se empezaron las
investigaciones en los sitios de clase 2 durante la temporada de campo 2005
para investigar la secuencia cronológica de ocupación en el valle Palmarejo.
Estas excavaciones consistieron en 16 pozos de sondeo y tres pozos de rescate.
Los pozos de sondeo fueron colocados en los centros de los patios principales
de los sitios, a los lados posteriores de ciertas estructuras, y en ciertos
casos entre dos estructuras, con el objetivo de recolectar grandes cantidades
de cerámica y otros artefactos para fechar sin encontrar arquitectura u otros
rasgos culturales que atrasen la excavación. Los pozos de rescate fueron
colocados en las estructuras más dañadas o en las que presentaban más peligro
de sufrir daños adicionales. También los mapas arqueológicos de Pacayal, El
Morro, y Suyapa fueron establecidos mediante el equipo de medidas de distancia,
Trimble 5600 total station-electronic distance measuring
device.
Sitio 30
Pacayal
Las excavaciones
en el sitio 30 conocido como Pacayal consistíeron en cuatro pozos de sondeo –
Operaciones 30/30A-30/30D (Figura 6, Cuadro 1). La operación 30/30A midió 1.0 m
por 1.0 m y fue ubicada en el patio principal entre las estructuras 1-5. Se profundizó
1.6 m bajo la superficie terrestre, de los cuales los primeros 0.5 m
proporcionaron 89 artefactos. La operación 30/30B midió 1.0 m por 1.0 m y fue
ubicada al lado norte de la estructura 1 en su eje principal. Se profundizó 0.5
m bajo la superficie terrestre hasta topar con la roca madre. Los primeros 0.4
m de excavación proporcionaron 7 artefactos. La operación 30/30C midió 1.0 m
por 1.0 m y fue ubicada al lado sur de la estructura 3 por su esquina suroeste.
Se profundizó 1.7 m bajo la superficie terrestre, de los cuales los primeros
0.9 m proporcionaron 1,288 artefactos. La operación 30/30D midió 1.0 m por 1.0
m y fue ubicada entre las estructuras 2 y 3. Se profundizó 1.6 m bajo la
superficie terrestre, de los cuales los primeros 0.7 m proporcionaron 219
artefactos.
Sitio 58 Palos
Blancos
Las excavaciones
en el sitio 58 conocido como Palos Blancos consistíeron en cuatro pozos de
sondeo (Operaciones 58/58A-58/58D) y uno de rescate (Operación 58E) en la estructura
9, la cual había sido dañada por la remoción de piedra y por el cruce de ganado
(Figura 7, Cuadro 2). La operación 58/58A midió 1.0 m por 1.0 m y fue ubicada
en el patio principal del grupo este del sitio, entre las estructuras 9, 10 y 13. Se profundizó 1.6 m bajo la
superficie terrestre, de los cuales los primeros 1.4 m proporcionaron 853
artefactos. La operación 58/58B midió 1.0 m por 1.0 m y fue ubicada en el grupo
este del sitio al lado norte de la estructura 10 en su eje principal. Se profundizó
1.6 m bajo la superficie terrestre, los primeros 1.4 m proporcionando 750
artefactos. La operación 58/58C midió 1.0 m por 1.0 m y fue ubicada en el grupo
oeste del sitio al lado norte de la estructura 34, en su eje principal. Se
profundizó 3.7 m bajo la superficie terrestre, de los cuales los primeros 3.3 m
proporcionaron 1,854 artefactos. La operación 58/58D midió 1.0 m por 1.0 m y
fue ubicada en el grupo oeste del sitio, entre las estructuras 19 y 20. Se
profundizó 1.6 m bajo la superficie terrestre, de los cuales los primeros 0.8 m
proporcionaron 460 artefactos.

Figura 6. Sitio 30 (Pacayal), mostrando la ubicación de las
excavaciones.

Figura 7. Sitio 58 (Palos Blancos), mostrando la ubicación
de las excavaciones.
Cuadro 1. Materiales culturales recuperados de sitio 30.

Cuadro 2. Materiales culturales recuperados de sitio 58.

La operación 58/58E
fue ubicada en la esquina noroeste de la estructura 9, donde se notaba un hoyo
causado por la remoción de piedra por los habitantes vecinos. Al iniciar esta
operación, el pozo de excavación medía 1.25 m norte al sur y 1.5 m de este a
oeste (unidad de excavación #1), siguiendo las dimensiones del hoyo original.
Sin embargo, con el hallazgo de un entierro (58E-1) 1 m bajo la superficie
superior del montículo, se extendió el pozo 0.5 m al sur (unidad de excavación
#2) para poder excavar completamente el entierro. Con esta extensión se
descubrió otro entierro (58E-2) a 0.84 m bajo la superficie superior del
montículo. Por cuanto, se extendieron las excavaciones otros 1.4 m más al sur
(unidad de excavación #3). En la unidad #1 se profundizó 2.3 m bajo la superficie
superior del montículo, en la unidad #2 se profundizó 0.9 m, y en la unidad #3
se profundizó 1.0 m. En fin, el trabajo en la Operación 58/58E proporcionó un
total de 5,298 artefactos.
Los entierros de
la estructura 9 son asociados con dos fases distintas de construcción. El
entierro 58E-1 es asociado con la primera fase de construcción de la estructura
9 y el entierro 58E-2 es asociado con la segunda fase. El entierro 58E-1 fue
colocado bajo el piso de la terraza inferior de la primera fase de la
estructura 9, frente al muro norte de la terraza superior. El entierro 58E-2
repitió el mismo patrón, siendo colocado bajo el piso de la terraza inferior de
la segunda fase de la estructura 9, frente al muro norte de la terraza
superior.
Entierro 58E-1
El entierro 58E-1
consitió de un adulto de sexo desconocido en posición flexionada, orientado de
este a oeste con la cara mirando al sur (Figura 8). La preservación de los
huesos estaba muy deteriorada hasta el punto que sólo el cráneo, tres o cuatro
dientes y algunas partes de las dos piernas fueron conservados. Al este y al
sur del esqueleto se detectaron huellas de un quemado pequeño. Se sacaron dos
muestras de carbón de esta área así como ocho muestras más de carbón
encontradas en otras partes del entierro para posterior análisis de
radiocarbono. La única ofrenda hallada con el esqueleto fue una vasija de
mármol colocada directamente al este del cráneo y encima del área de quemado.
La base de la vasija estaba al mismo nivel de la parte más superior de la
cabeza, lo cual indica que la vasija pudo haber sido colocada después de la
colocación del esqueleto y el quemado. Se sacaron 5 muestras del suelo para
análisis de polen (Cuadro 3).

Figura 8. Entierro 58E-1, Palos Blancos.
Cuadro 3. Resultados del análisis del polen asociado con los
entierros del sitio 58.

La vasija, hecha
de mármol, mide 8.1 cm de diámetro y 6.7 cm de alto (Figuras 9 y 10). Su forma es cilíndrica con dos
asitas en forma de cara de murciélago, estando sus alas en extensión por el
cuerpo de la vasija. También esta llevaba decoraciones de voluta por el cuerpo
delineadas por una banda superior pudiendo esta recrear un estilo de escamas de
serpiente. También se nota una decoración parecida a un “ojo” por uno de los
lados. La vasija es muy parecida a otras vasijas de mármol y de alabastro
supuestamente provenientes del Valle de Ulúa, pero de estas no se tiene una
procedencia arqueológica. El hallazgo de esta vasija en un contexto fijo, es de
una importancia considerable porque puede proveernos información tanto sobre el
contexto temporal de este estilo de vasija como su valor significativo cultural
prehispánico.

Figura 9. Vasija de mármol, Entierro
58E-1, Palos Blancos.

Figura 10. Dibujo de la vasija de mármol, Entierro 58E-1,
Palos Blancos (dibujo por José H. Espinoza R.).
Entierro 58E-2
El entierro 58E-2
fue de un adulto posiblemente de sexo masculino en posición flexionada, este
orientado de este a oeste con la cara mirando hacia al norte (Figura 11). La
preservación de los huesos fue mejor que la del Entierro 58E-1, aunque siempre
deteriorada. Al sur del esqueleto se detectaron huellas de una ofrenda
perecedera, quizás quemada. Se obtuvieron muestras de suelo en esta área para
análisis de polen y también algunas muestras de carbón asociado con el entierro
para posterior análisis de radiocarbono. No se encontró otro tipo de ofrenda
duradera.

Figure 11. Entierro 58E-2, Palos Blancos.
Sitio 66 El
Morro
Las excavaciones
en el sitio 66 conocido como El Morro consistieron en cuatro pozos de sondeo –
Operaciones 66/66A-66/66D (Figura 12, Cuadro 4). La operación 66/66A midió 1.0
m por 1.0 m y fue ubicada en el patio principal entre las estructuras 1-5. Se
profundizó 1.45 m bajo la superficie terrestre, de los cuales los primeros 0.35
m proporcionaron 10 artefactos. La operación 66/66B midió 1.0 m por 1.0 m y fue
ubicada al lado norte de la estructura 7 en su eje principal. Se profundizó 1.8
m bajo la superficie terrestre, los primeros 0.95 m proporcionando 880
artefactos. La operación 66/66C midió 1.0 m por 1.0 m y fue ubicada al oeste de
las estructuras 9 y 10. Se profundizó 1.6 m bajo la superficie terrestre, de
los cuales los primeros 0.6 m proporcionaron 598 artefactos. La operación
66/66D midió 1.0 m por 1.0 m y fue ubicada al lado sur de la estructura 19 en su
eje principal. Se profundizó 0.95 m bajo la superficie terrestre, de los cuales
los primeros 0.6 m proporcionaron 544 artefactos.

Figura 12. Sitio 66 (El Morro), mostrando la ubicación de
las excavaciones.
Cuadro 4. Materiales culturales recuperados de sitio 66.

Sitio 68 Suyapa
Las excavaciones
en el sitio 68 conocido como Suyapa consistieron de cuatro pozos de sondeo
(Operaciones 68/68A-68/68D) en espacios de patio y dos pozos de rescate (Operaciones
68E y 68F) en las estructuras 9 y 11, las cuales habían sido dañadas por las
actividades de los habitantes vecinos (Figura 13, Cuadro 5). La operación
68/68A midió 1 m por 1 m y fue ubicada en el patio central entre las
estructuras 1-5. Se profundizó 1.8 m bajo la superficie terrestre,
proporcionando el primer 0.1 m solo un artefacto. La operación 68/68B midió 1.0
m por 1.7 m y fue ubicada al lado oeste de la estructura 6 en su eje principal.
Se profundizó 0.9 m bajo la superficie terrestre, proporcionando los primeros
0.5 m, 23 artefactos. La operación 68/68C midió 1.5 m por 1.5 m y fue ubicada
al lado este de la estructura 11 por la esquina sureste. Se profundizó 1.5 m
bajo la superficie terrestre, de la cual el primer metro proporcionó 1,932 artefactos.
La operación 68/68D midió 1.5 m por 1.5 m y fue ubicada al lado sur de la
estructura 10 en su eje principal. Se profundizó 1.2 m bajo la superficie
terrestre, de los cuales los primeros 0.5 m proporcionaron 151 artefactos. La
operación 68/68E midió 1.5 m por 3.0 m y fue ubicada al lado sur de la
estructura 9 en su eje principal, donde se notaba un hoyo causado por la
remoción de piedra por los habitantes vecinos. Se profundizó 1.4 m bajo la
superficie superior del montículo, lo cual proporcionó 21 artefactos. La
operación 68/68F midió 2.0 m por 3.0 m y fue ubicada en la esquina noroeste de
la estructura 11, donde se notaba otro hoyo causado por la remoción de piedra
por los habitantes vecinos. Se profundizó 0.8 m bajo la superficie superior del
montículo, lo esta proporcionó 1,092 artefactos.

Figura 13. Sitio 68 (Suyapa), mostrando la ubicación de las
excavaciones.
Cuadro 5. Materiales culturales recuperados de sitio 68.

En resumen, los resultados
preliminares de las excavaciones de los sitios de clase 2 en el valle Palmarejo
sugieren que, con la excepción posible de Palos Blancos (sitio 58), todos estos
sitios parecen haber tenido ocupaciones cortas a finales del clásico tardío y/o
a principios del postclásico. La mayoría de los artefactos fueron encontrados
en los niveles superiores de excavación, a veces solamente en los primeros
0.15-0.30 m de tierra. Además, unos lotes de cerámica revisados por Patricia Urban y Edward Schortman mostraron
tiestos parecidos estilísticamente a la cerámica del resto del valle Naco
fechados alrededor del clásico tardío y el postclásico. Palos Blancos parece
ser la única excepción a este patrón. Los depósitos arqueológicos alcanzaron
más de 3.0 m de profundidad y un lote de cerámica proveniente de este sitio
parece datar alrededor del clásico temprano.
Sitio 80 Palmarejo
Las excavaciones
en el sitio 80 conocido como Palmarejo consistíeron de nueve operaciones
compuestas de trincheras, pozos de sondeo, y excavaciones más amplias en tres
lugares del sitio (Figura 14): el conjunto residencial de la élite (Operaciones
100 y 108), la plaza sur (Operaciones 102 y 103), y las terrazas artificiales
flanqueando la plaza del lado oeste (Operaciones 101 y 104-107).

Figura 14. Sitio 80 (Palmarejo), mostrando la ubicación de
las excavaciones.
El conjunto residencial de la élite
Se empezaron las
investigaciones en el conjunto residencial de la élite durante la temporada de campo
2005 para investigar la secuencia cronológica, la historia arquitectónica, y
los diferentes tipos de actividades asociadas con los áreas residenciales—las
estructuras y el patio que definen el lado sureste del sitio (Figura 15, Cuadro
6). Este grupo habitacional, se refiere al conjunto residencial de la élite,
compuesto de 10 edificios ubicados en forma semicircular dando forma a un patio
(estructuras 1-8, 10, y 14). Estas excavaciones se enfocaron en la estructura 5
(Operación 100A-D); también se probó el patio con seis pozos de sondeo
(Operación 108A-F). En total, se colocaron 90 unidades de excavación con 305
lotes, cubriendo 90.0 m2 del área superficial y excavando
aproximadamente 34.7 m3 de tierra. Expusieron las excavaciones una
acumulación compleja de arquitectura que se extiende de la faceta temprana del
período clásico tardío hasta el fin del período (ca. 600-900 d.C.). A base de
los materiales culturales recuperados, se puede concluir que todos datan del
clásico tardío, sin alguna evidencia de ocupación del clásico temprano (ca.
300-600 d.C.) ni del clásico terminal (ca. 900-1100).
