PROYECTO ARQUEOLOGICO COMUNIDAD PALMAREJO: INFORME
PRELIMINAR, PRIMERA TEMPORADA, 2004
E. Christian Wells, Karla L. Davis-Salazar, y José
E. Moreno-Cortés
Departamento de Antropología, Universidad del Sur
de la Florida, Tampa, Florida, EE.UU.
Informe preparado para el Instituto Hondureño de Antropología e Historia,
Tegucigalpa, Honduras, C.A.
Introducción
El trabajo presentado aquí compone el Proyecto
Arqueológico Comunidad Palmarejo (PACP) y representa la etapa inicial en la
investigación arqueológica del sitio Palmarejo y los sitios circundantes al
lado este del valle de Naco en el departamento de Santa Bárbara, Honduras
(Figura 1). La primera temporada de campo tuvo como objetivo (1) documentar la
ubicación de las estructuras de Palmarejo mediante el mapeo del sitio y sus
alrededores, y (2) conocer el patrón de asentamiento de la parte del valle
circundante al sitio mediante reconocimiento arqueológico. Estos esfuerzos se
combinarán con las investigaciones de la región desde 2005 al 2008 mediante
excavación, con el propósito de buscar respuesta a la controversia de cómo
recursos de subsistencia fueron empleados para obtener objetos de valor y de
prestigio social en las comunidades agrícolas precolombinas en el noroeste de Honduras.
Mediante la excavación arqueológica y el análisis de los datos, la
investigación pretende determinar la escala y la intensidad de los intercambios
económicos entre las élites políticas y los
cultivadores en el valle de Naco desde el clásico temprano (300-600 d.C.) hasta
el clásico tardío (600-900 d.C.).

Figura 1. Noroeste de Honduras,
mostrando la ubicación del sitio Palmarejo y otros sitios del período clásico
tardío.
Las investigaciones en la región indican que centros políticos y económicos
se formaron durante el período clásico (Urban y
Schortman 1988). El reconocimiento arqueológico en el valle de Naco ha
documentado casi 500 sitios, la mayoría de los cuales estaban ocupados durante
el clásico tardío (Urban 1986). La gente de estos
sitios estaba bajo el control político y económico de los gobernantes que
vivían en La Sierra (Schortman y Urban 1994:405). Edward M. Schortman y Patricia A. Urban
(1994) han sugerido que la base de poder podría haber sido sustentado por el monopolío de la adquisición, producción, y distribución de
comodidades necesarias tales como, productos cerámicos y hojas de obsidiana,
que pudieron haber sido intercambiados con la gente del valle por servicios y/o
recursos agrícolas. Los residentes de La Sierra mantuvieron muchos talleres
grandes dedicados a la fabricación de cantidades enormes de productos, como la
cerámica y la obsidiana, para el consumo local de los habitantes del valle
(Schortman y Urban 1994; Urban
et al. 1997; Wells 1998).
Mientras estos estudios han sido importantes para comprender la economía
política en sociedades complejas precolombinas, poco se ha estudiado con
relación al intercambio entre los jefes políticos y la población que les servía
de apoyo, específicamente, la escala y la intensidad de dichos intercambios. La
escala y la intensidad son variables importantes en los sistemas de intercambio
porque son factores determinantes en la organización política y la estructura económica
de las interacciones sociales (Earle 1982; Schortman
y Urban 1987). Así, las preguntas que pretende
responder la investigación del PACP son: ¿Cual era la escala y la intensidad de
los intercambios entre las élites y las no élites de la sociedad de La Sierra, y cómo cambiaron estas
variables a través del tiempo? ¿Qué tipos de materiales culturales fueron
intercambiados, y cómo proveyeron dichos intercambios oportunidades para la
creación y la continuidad del poder político?
El reconocimiento arqueológico del valle de Naco encontró los restos de un
pueblo grande, llamado Palmarejo por la gente contemporánea del valle, el cual
posiblemente tiene las respuestas a estas preguntas (Lámina 1). El sitio
Palmarejo está situado adyacente al río Chamelecón, aproximadamente 5
kilómetros al este del sitio La Sierra en la base de los cerros que flanquean
el valle. El sitio está compuesto de 93 edificios, algunos de los cuales son de
más de 3 m de altura y posiblemente tuvieron funciones cívicas y/o
ceremoniales. El sitio está ubicado sobre una llanura aluvial estrecha, de casi
2 kilómetros de ancho, la cual está cortada en su orilla occidental por el río
Chamelecón. Hoy la gente del valle aprecia la fertilidad de los suelos de
Palmarejo, tal vez como resultado de su profundidad (más de 2 m de profundo),
buen desagüe, y su formación de roca caliza, la cual proporciona altas
concentraciones del calcio y de nitrógeno, así como otros alimentos nutritivos.
Estos suelos podrían haber producido las condiciones necesarias para el cultivo
intensivo de la región, esto resultando en cantidades grandes de recursos
agrícolas. Así, la investigación de Palmarejo nos puede proveer la evidencia
necesaria para evaluar las hipótesis de los intercambios locales, el poder
político, y la relación entre los jefes de La Sierra y los cultivadores de
Palmarejo.

Lámina 1. Sitio Palmarejo.
El PACP pretende colocar los resultados del trabajo de Schortman y Urban en el contexto de la organización de los intercambios
locales con el objetivo de entender cómo estas relaciones contribuyeron a la
construcción y al mantenimiento del poder político y económico por las familias
élites del valle. Se alcanzará esta meta por tres
procesos específicos: 1) documentar la evidencia del intercambio en Palmarejo,
2) determinar la escala y la intensidad del intercambio, y 3) examinar la
intensidad de las relaciones del intercambio. Se aplicarán estos procesos por
un programa de cuatro etapas que incluye el reconocimiento y el estudio cartográfico
de la zona de Palmarejo, los estudios morfológicos y químicos de los suelos, la
excavación de Palmarejo y sus aldeas, y el análisis de los artefactos
recuperados durante las investigaciones.
Resultados
Las investigaciones de la primera temporada de campo, la cual se llevaron a
cabo entre el 20 de mayo al 28 de julio de 2004 por el Dr. E. Christian Wells y
la Dra. Karla L. Davis-Salazar (directores del PACP) con la asistencia de campo
de José E. Moreno-Cortés, Jolien S. Verdaasdonk, y James R. Hawken, evaluaron
tres ideas claves sobre la forma y la función de Palmarejo. Primero, en base a
los resultados del reconocimiento del sitio en 1988 efectuado por Schortman y Urban (1991), es posible que en Palmarejo se encontrara el
centro regional del asentamiento del valle, compuesto principalmente de aldeas
dedicadas a la agricultura. Cuando Urban, Schortman,
y Wells visitaron el sitio en julio de 2003, notaron que el reconocimiento de
Palmarejo no estaba completo. Así, la primera temporada de campo del PACP
reconoció el sitio y la región circundante, estableciendo un mapa arqueológico
de la zona. El mapa fue elaborado mediante el equipo de medidas de distancia, Trimble 5600 total station-electronic distance measuring device con 1 centímetro
de precisión. Se encontró que el sitio tiene 93 edificios, terrazas, y otras construciones (Figuras 2 y 3), de los cuales 15, por los
menos, pueden ser clasificados como “edificios monumentales,” es decir, con una
medida de más de 3 m de altura. También se documentó la topografía del sitio,
la cual reveló que sus residentes mantuvieron una presa (posiblemente
artificial), como una laguna, para recoger el agua de dos quebradas (Figura 4).
Durante el trabajo, se hallaron tres artefactos completos o casi completos
sobre la superficie contemporánea del sitio: un caracol Espondylus (Lámina 2) encontrado
en el lado oeste de la estructura 19 y dos herramientas de obsidiana
encontradas en el lado norte de la estructura 80 (Lámina 3). Estos fueron
considerados en peligro de ser dañados y, por eso, fueron recogidos.

Figura 2. Mapa planimétrico
del sitio Palmarejo.

Figura 3. Mapa topográfico del
Grupo Principal, sitio Palmarejo.

Figura 4. Mapa superficial del
sitio Palmarejo.

Lámina 2. Caracol Espondylus
hallado en Palmarejo.


Lámina 3. Herramientas de
obsidiana halladas en Palmarejo.
Segundo, en base a la distribución de la arquitectura en Palmarejo, es
posible que el sitio mantuvo tanto como seis campos en terrazas artificiales
que fueron utilizados posiblemente para la agricultura. A pesar de no aparecer
estas terrazas en el mapa de 1988, nueva evidencia sobre las terrazas fueron
observadas en campos durante la temporada de 2004 cuando no había vegetación
alta. Observamos terrazas bajas construidas de piedras del río en el lado oeste
del sitio que son similares en forma a las de otros sitios mayas. Dichas
terrazas detienen la erosión del suelo y ayudan a mantener los alimentos
nutritivos (Dunning 1996). Así, se efectuó un
reconocimiento del suelo, tomando 10 muestras (25 gramos cada una) de la
tierra. El análisis de las muestras según las recomendaciones de Briceño y
Pacheco (1984) y en forma similar a la efectuada en otros sitios vecinos (Wells
2003, 2004; Wells y Urban 2002; Wells et al. 2000), proveera información directa sobre la capacidad de los
suelos antiguos de apoyar ciertos tipos de cosechas y permitirá estimar la
cantidad máxima de cosechas que pudieron haber sido producto de las terrazas.
Tercero, el reconocimiento del valle en 1988 por Schortman y Urban (1991), a pesar de no ser finalizado, sugiere que
Palmarejo era la capital de un sistema de asentamiento compuesto de 75 sitios.
Para evaluar esta idea, conducimos un nuevo y completo reconocimiento de la
región—que abarca casi 15 kilómetros cuadrados de tierra
plana desde la colonia de Campo Nuevo en el norte a la de Suyapa en el
sur—donde hallamos
96 sitios prehispánicos que contienen un total de 665 construcciones visibles
en la superficie contemporánea de la tierra (Figura 5; Cuadro 1; Apéndice I).
En base a la cerámica visible en la superficie de los sitios, todas las
ocupaciones parecen pertenecer al período clásico tardío, ca. 600-900 d.C. Los
sitios fueron definidos como focos o centros de actividad prehispánica. Centros
separados al menos por 100 m y/o por características topográficas
significativas, tales como quebradas, fueron designados sitios separados y
asignados números específicos dentro del sistema de registro del proyecto.
Todos los sitios fueron descritos mediante notas, que incluyen información
acerca del tamaño y el espacio de los sitios, su situación geográfica, su
clasificación dentro de la escala jerárquica utilizada por el proyecto, número
de edificaciones, incluyendo su preservación, y su distribucción.
Para algunos sitios, se pudo establecer la distancia y la dirección de la
fuente de agua más cercana, ya que esta se encontraba en la cercanía del sitio
o era parte del mismo. Entrevistas informales fueron conducidas con los
residentes locales con relación a la fertilidad del suelo y su productividad,
la calidad del agua y su disponibilidad, y con relación a patrones modernos e històricos de asentamiento. Todos los sitios con una o mas
estructuras visibles en la superficie fueron mapeados
usando una cinta métrica y un sistema portátil de posición global Garmin eTrex Summit
con una precision de 5 m. Las localizaciones de estos
sitios fueron marcadas mas tarde en un mapa topográfico de la region 1:50,000 preparado en 1995 por el Instituto Nacional
Geográfico de Honduras.
Se pueden caracterizar los sitios en cinco clases. Clase 1 como lo es
Palmarejo (sitio 80), el sitio más grande de todos en la zona de reconocimiento
con 93 construcciones, dos o tres plazas formales, y posiblemente un campo de
pelota (estructuras 10 y 11). Clase 2, que incluye sitios como Pacayal (sitio
30), Palos Blancos (sitio 58), El Morro (sitio 66), y Suyapa (sitio 68), estos
componen sitios grandes (más de 25 construcciones) con edificios
habitacionales, administrativos, y ceremoniales que flanquean una plaza formal.
La Clase 3 que incluye cinco de los sitios reportados, representan grupos
residenciales con estructuras grandes (más de 2 m de altura) que forman patios
regulares. La Clase 4, que incluye 56 de los sitios reportados, manifestandose por grupos residenciales con estructuras
pequeñas (menos de 2 m de altura) con patios irregulares o sin patios. Por
último, la clase 5, que incluye sitios que representan 30 casas de campo, es
decir, edificios pequeños ubicados aparte de zonas habitacionales que fueron
utilizados supuestamente para puestos agrícolas. Para caracterizar la calidad y
el tipo de suelos en la región y para hacer comparaciones con los suelos de
Palmarejo, se tomó una muestra de suelo (de 25 gramos) en cada sitio ubicado
cerca de una milpa contemporánea (véase Cuadro 1).

Figura 5. Ubicación de los sitios
reconocidos.
Cuadro 1. Datos de los sitios
reconocidos.


Finalmente, para aumentar nuesra comprensión de la
organización de la agricultura y del sistema de subsistencia de Palmarejo, se
condujeron varias entrevistas con algunos de los habitatantes
actuales de los pueblos más grandes del valle—Suyapa, Santa Ana, Morro, Palos
Blancos, Contreras, Palmarejo, Mango y Campo Nuevo (Apéndice II). El objectivo de estas entrevistas fue el de comprender la
situación actual del agua en el valle, el cual nos podría ayudar a formular
preguntas acerca del manejo del agua en los tiempos prehispánicos ya que se
documentaron varios rasgos culturales prehispánicos para el control de agua en
el valle. Uno de los resultados de las entrevistas fue que se descubrió que las
fuentes de agua modernas se mantienen con recursos comunales y son tratadas
como tal. Este es un patrón que se halla en otras partes de Mesoamérica (Vogt 1969; Chapman 1985) como por ejemplo los maya prehispanos (Davis-Salazar 2003).
Discusión
El estudio de los asentamientos efectuado durante esta temporada indica que
al menos durante el periódo clásico tardío, esta
región sustentaba un sistema de jerarquía de sitios basado en el tamaño y la
presunta complejidad funcional del sitio. El sitio de Palmarejo era claramente
el más grande de la región con 93 estructuras visibles sobre la superficie, no
obstante, existieron otros cuatro centros de tamaño considerable con
estructuras administrativas y posiblemente arquitectura ceremonial. A pesar del
tamaño de Palmarejo, La Sierra fue, por mucho, el centro mas grande en el Valle
de Naco con 468 edificios (véase a Schortman y Urban
1991). Palmarejo, comparado con otros sitios en el Valle de Naco, es un sitio
inusual, siendo mas pequeño que La Sierra; clasificado como un sitio Clase 1 en
el sistema de clasificación de sitios de Shortman y Urban (1991), pero dos veces mas grande que los
clasificados bajo la Clase 2 en el mismo sistema, es decir sitios con a penas
45 estructuras que incluyen plataformas monumentales que definen espacios para
plazas. Así, simplemente basado en su tamaño, Palmarejo es una anomalía dentro
del patrón de asentamiento en el Valle de Naco, sugiriendo su tamaño que era un
sitio Clase 2 extremadamente exitoso o un competidor del sitio de La Sierra,
manteniendo (o luchando por mantener) su independencia política y económica de
la entidad política de La Sierra. Estas explicaciones conflictivas pueden ser
evaluadas unicamente mediante la excavación del sitio
de Palmarejo y la comparación de los resultados con aquellos generados por
Schortman y Urban.
Independientemente de los lazos sociales y políticos del sitio de Palmarejo
con La Sierra, es notable que Palmarejo y otros sitios grandes (Pacayal, Palos
Blancos, El Morro y Suyapa) estaban localizados a los largo de las colinas del
este del valle, cada uno a la cabeza de una quebrada mayor independiente. Este
patrón sugiere la importancia de fuentes de agua confiables como factor
determinante para la localización de asentamientos, asi
como para el control administrativo de campos agrícolas localizados corriente
abajo de estos sitios; control que pudo haber sido obtenido mediante el control
de las mayores fuentes de agua. Las entrevistas efectuadas a los habitantes
locales de Palmarejo indican que esta área disfruta de la fuente de agua más
confiable y de mayor calidad en el valle, incluyendo los suelos más fértiles en
la región. Estas observaciones, si fueran aplicadas a los tiempos
prehispánicos, pudieran sugerir una razón por la cual los residentes de
Palmarejo fueron unos de los mas acaudalados en el valle, al menos en términos
de haber sido capaz de dirigir y ordenar la labor necesaria para la
construcción de docenas de edificios monumentales y para sostener un sistema de
campos agrícolas compuesto de terrazas y una posible reserva de agua. Queda por
determinar que tipo de relaciones existían entre Palmarejo y estas comunidades
“quebrada.” Se levantan interrogantes tales como si estas comunidades dependían
de los residentes de Palmarejo para servicios administrativos o ceremoniales:
si los objectos artesenales
de Palmarejo (y posiblemente La Sierra) servían como prestaciones para fomentar
relaciones sociales y políticas entres estas comunidades y cual era el rol de
los productos de subsistencia en las economías de estos sitios y si el exceso
de estos productos eran enviados a Palmerejo (incluso
a La Sierra) como tributo o intercambio de otros bienes o servicios. Para
proveer respuestas a estas interrogantes y otras relacionadas, más
investigaciones exhaustivas sobre estas comunidades son necesarias.
La segunda temporada en el campo del PACP tendrá el propósito de recolectar
información con relación a la dinámica de los asentamientos y su economía
política mediante la excavación de Palmerejo,
excavaciones de unidades de prueba y recoleción de
artefactos en la superfice de las cuatro principales
comunidades “quebrada.” El objetivo inmediato de este trabajo es generar y
evaluar datos cronológicos, con el objetivo mayor de entender las formas y el
grado de los cambios registrados en los asentamientos con el paso del tiempo.
La mayor parte de las colonias en el valle hoy en día se encuentran localizadas
alrededor de las comunidades “quebrada” prehispánicas. Estos puntos permiten a
los residentes locales la oportunidad de capturar y manipular el flujo de las
quebradas para proveer para necesidades tales como el consumo de agua para
beber, cocinar, bañarse y para fines agrícolas. La dinámica sociopolítica de
estos esfuerzos son intrigantes y proveen numerosos modelos de comportamiento que
nos permitiría en el futuro, junto con los datos arqueológicos y ambientales,
evaluar y explicar los cambios a largo plazo que ocurren dentro de escenario
social y natural de esta región.
Agradecimientos
Queremos agradecer a las autoridades del Instituto Hondureño de
Antropología e Historia (IHAH) por habernos permitido conducir este trabajo y
por ayudarnos a realizar muchos aspectos del proyecto. Especialmente
agradecemos a la Lic. Margarita Durón de Gálvez, Gerente General del IHAH; a la
Lic. Carmen Julia Fajardo C., Jefe del Departamento de Investigaciones
Antropológicas del IHAH; y al Lic. Juan Alberto Durón H., Jefe Regional del
Norte del IHAH. Además damos gracias al Dr. Edward M.
Schortman, Profesor de Antropología de Kenyon College;
a la Dra. Patricia A. Urban, Profesor de Antropología
de Kenyon College; a la Dra. S. Elizabeth Bird, Profesor y Jefe de la Facultad de Antropología de la
Universidad del Sur de la Florida (USF); a Jorge Bueso C. del pueblo de
Cofradía, Cortés; a Jolien S. Verdaasdonk, estudiante de la USF; y a James R.
Hawken, estudiante de Kenyon College. El trabajo de
campo fue realizado con el apoyo financiero de la Division
de Becas de Investigación de la USF, del Comité de Desarrollo de la Facultad de
la USF, y del Centro para los Estudios Latinoamericanos y Caribeños de la USF.
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